Tengo la suerte de poder estar estudiando en la ciudad en la que llevo habitando desde que nací. En esta carrera mía, Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural, como podréis imaginar hay gente de todo tipo, desde el típico ecologista que todos os imagináis en vuestras cabezas, hasta el mítico pijo de cortijo que va a las excursiones con los náuticos, esos zapatos de los cuales ya hablaremos otro día. Todo esto es una pequeña introducción para contar lo que pasó en uno de estos viajes escolares en autobús cuando vuelves de regreso a casa. Todo el mundo estaba hablando, y surgió un tema interesante; hace poco se ha estrenado una película llamada Territoriu de bandolerus (1), rodada íntegramente en Serradilla (2), un pequeño pueblo de Extremadura.

Os sigo poniendo en situación; en Serradilla se conserva aun lo que allí llaman serradillano, o lo que es el dialecto extremeño -que tiene sus raíces en el antiguo astur-leonés-. El serradillano es muy similar al extremeño de siempre, dialecto extremeño al que Luis Chamizo decidió llamar Castúo en El miajón de los Castúos (3). Toda la película se rodó en este dialecto para honrar a todas aquellas personas que lo hablan y para que el resto de personas recuerde lo que hace un tiempo toda Extremadura hablaba.


Continúo la historia. Uno de nuestros compañeros de clase había participado en esa película, y por tanto, la gran mayoría de los que iban en el autobús, comenzaron a jalear y a reírse por ello, y lo que es peor, comenzaron a reírse del dialecto extremeño (ó serradillano). Comenzaron a buscar poemas escritos en este dialecto, 
a hacer burdas bromas, y todo esto olvidándose de que lo que estaban leyendo eran las raíces de su actual lengua, de su actual forma de hablar. En ese momento durante el que ellos se reían del serradillano podía haber alguien riéndose del actual acento extremeño -cosa que por supuesto no les haría tanta gracia-.

Olvidaron por un momento que esas palabras que estaban leyendo las podrían haber pronunciado sus abuelos en algún momento de su eterna vida, olvidaron el lugar de donde procedían, olvidaron el lugar que les ‘pertenecía’ –o mejor dicho al que pertenecían, y también olvidaron el lugar que tanto estaban deseando dejar de habitar para huir a la gran capital e intentar hablar con todas las eses, saber pronunciar la jota, o intentar perder ese acento que les caracterizaba…

Por suerte aún hay mucha gente que intenta conservar el extremeño, aun se siguen realizando jornadas como las del día del Habla searrillana (4), o incluso hay personas que aun persiguen el que todo esto no quede en el olvido, recogiendo todo lo escuchado en escritos, intentando crear diccionarios (5) para que la lengua se conserve, e intentando proteger lo que nunca nos podrán quitar… el habla.

Esta es una simple historia anecdótica de un momento vivido que se convirtió útil para reflexionar, para pensar si sabemos realmente donde estamos, y ante todo para situarnos en el lugar y en el momento que estamos viviendo. Por ello invito a la reflexión de porqué estamos dejando que muera esto que habitamos, esta Extremaúra, abandonándola poco a poco a su suerte, y mientras evitando sentirnos responsables…

Y después de esto ya termino, pero antes de levantar los dedos del teclado me vais a permitir algo que me gustaría compartir con vosotros; son un par de cosas para que os introduzcáis mas en todo esto de lo que hablé. Lo primero es un fragmento del poema Compuerta –extraido de un documento interesante llamado El habla de Serradilla (6)-. El poema fue escrito hace años por Luis Chamizo en su conocida publicación El Miajón de los Castúos.

Y sus dirá tamién cómo palramos
los hijos d’estas tierras,
Porqu’icimus asina: Jierro, jumo
y la jacha y el jigo y la jiguera.
Y tamién sus dirá que semus güenus,
Que nuestra vida es güena
En la pas d’un viví lleno e trabajos
y al doló d’un viví lleno e miserias:
¡el miajón que llevamos los castúos
por bajo e la corteza!
Porque semos asina, semos pardos,
del coló de la tierra,
los nietos de los machos que otros días
triunfaron en América.

“Compuerta”, de Luis Chamizo.

Lo segundo es un video que encontré por internet -hoy en día hay de todo- para que podáis escuchar al Picuesqui hablando un poco en habla serrradillana, ese habla que dicen que ha conservado las raíces que el astur-leonés dejó en esta tierra llamada Extremadura.

(1) Trailer de “Territoriu de bandolerus”: http://www.youtube.com/watch?v=V5zcqXSsxsg

(2) Página web de Serradilla: http://www.serradilla.com/

(3) El Miajón de los Castúos: http://es.wikipedia.org/wiki/El_miaj%C3%B3n_de_los_cast%C3%BAos

(4) Imagen del día del “Habla Searrillana”:  http://serradilla.com/images/stories/noticias/2013/diadelhabla.jpg

(5) Diccionario de Castúo: http://extremadura.so/diccionario-de-castuo

(6) Artículo “El habla de Serradilla”:                                                http://bibliotecavirtualextremena.blogspot.com.es

Pa' volar

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