III

De un dolor maltrecho la cólera empieza a brotar.
……..– ¿A qué vienes, mujer, con esas carnes sueltas?, ¿qué estás buscando?, ¿gresca?
……..Ven aquí que ya no respondo. Ven aquí que me vas a encontrar.

De cuclillas una moza en el bosque una bestia está a punto de echar.
Con las plantas desnudas, resollando con fuerza, de su vientre un engendro quiere sacar.
……..– ¿Qué tienes?, ¿miedo…? Si a mí me conoces.
……..Móntate, prenda, verás qué pronto vamos a congeniar.

Cucha, cucha, que el coco ya dobla la esquina,
el hocico ya asoma, que este dolor mal puesto se nos ha hecho animal.

Odio más odio, más odio, ¿pero qué esperabas?
¿que dejásemos quietos los pies?
Tú sóbame, embísteme, cúbreme entera de tierra,
pero ahora pon la oreja y atiende.
¿No oyes a mis hermanas abajo ladrando todas a una?:
Las pécoras, las pendonas y las pelanduscas.
De tanto arañar la madera a la tierra se le han abierto las honduras.
Atente que ya salimos: las vivas, las muertas y las moribundas.

¡Vele ahí, vele ahí!
De las entrañas la moza descalza ha soltado una mala bicha.
¡Ay, como se despierte! Ay, como se despierte.
……..– ¡Que traigan los picos y las palas! ¡Un hato de arpías anda suelto!
……..¿Esas qué tienen?, ¿el demonio dentro?
Algo más, algo más…
Si este poema fermenta,
de un guantazo las entendederas a más de uno se le van a ensanchar.

Date tonto por aludido.
Yo ya no me contento, ni me amuelo ni me callo.
Tuérceme la boca si quieres, el miedo está digerido.
Así que daros por prevenidos, que la que avisa no es traidora,
que son ellos ahora los que van a escarmentar.

Noelia C. Bueno