Memorias de la dehesa · Trasterminancias 2019

MEMORIAS DE LA DEHESA
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A diferencia de una gran mayoría de comarcas, Campo Arañuelo es una comarca natural y “no administrativa”. Son los accidentes físicos los que establecen sus límites. Por lo tanto, el lugar tiene características naturales destacadas. Este dato me invita a situarme dentro del paisaje como marco de trabajo y desde él a hablar, específicamente, de la dehesa, una de las unidades de paisaje más ricas de toda la península (un 40% está en la región de Extremadura). El paisaje es uno de los conceptos culturales más ricos que poseemos el cual está influenciado por fenómenos, tanto naturales como de carácter social. El paisaje nos identifica y nos identificamos con él, en una relación mutua. La propuesta que se presenta nace de una necesidad por conocer, investigar, registrar el paisaje de la dehesa.

El agroecosistema de dehesa no sólo fue una de las bases de nuestra historia sino que se ha convertido en el paisaje de referencia de los extremeños. La encina aparece en el escudo de la comunidad autónoma y por doquier, al igual que la bellota, icono fundamental en la región. Los productos de la dehesa, especialmente el cerdo ibérico, constituyen también un referente social importante y la palabra dehesa se utiliza profusamente en la publicidad, sobre todo turística.

Recolección de plantas para herbario, Portalet. © Inula, 2018

Sin embargo, la omnipresente referencia a la dehesa no es sinónimo de conocimiento de sus orígenes, los nuestros, ni de su funcionamiento, valor potencial -entre otros- de desarrollo regional. La acuciante aculturarización que vive la sociedad posindustrial lleva a poner el foco de atención de esta propuesta sobre la importancia de las relaciones que la sociedad ha mantenido con el territorio, en particular, con la dehesa, y de qué manera han cambiado.

Desde el compromiso por la construcción de una sociedad saludable, es necesario construir espacios de conocimiento ligados a la identidad y al lugar. Memorias de la dehesa quiere hacerlo desde la confluencia de lenguajes artístico y científico, desde el conocimiento popular y a través del color y las formas del “mundo vegetal”. Con un enfoque heterogéneo, mi obra indaga sobre especificidades naturales y culturales del lugar con el que trabajo recogiendo usos y relaciones que los habitantes de un determinado lugar ha mantenido y mantiene con su paisaje.

Por lo general, el trabajo viene definido por procesos de carácter abierto, a partir de investigaciones previas que sirven para acotar un campo de estudio. A partir de aquí, la obra crece desde la vivencia del lugar donde me dispongo a actuar y del contacto con sus habitantes. La implicación del conocimiento local permite articular saberes y experiencias diversas, aportaciones de inestimable valor en el estudio de cualquier paisaje. Dada la corta duración en Serrejón, durante las cuatro semanas el trabajo se centrará en una investigación participativa. La propuesta prevé un proceso de constante crecimiento sin necesidad de generar un objeto artístico acabado al finalizar la residencia.

© Inula, 2019

El punto de inicio del trabajo se basa en datos recogidos de diversas fuentes, destancando entre ellas el Inventario Español del Patrimonio Natural y la Biodiversidad. Está estudiado y comprobado que en comparación con la dehesa tradicional, la actual ha perdido diversidad biológica y de uso. Respecto al conocimiento, ha tenido lugar un proceso de deterioro de los saberes locales, del conocimiento de los recursos locales, pues ya no hay una aproximación reticular al espacio y ha descendido la intensidad de la interacción de los trabajadores con los distintos lugares de las fincas. El resultado ha sido un alejamiento de la población respecto del medio. Gran parte de los habitantes apenas se relacionan con el territorio a través de procesos de trabajo.

Esta lectura da origen a incontables preguntas sobre la actualidad de la dehesa, recojo sólo algunas de las que me gustaría contestar con mi propuesta ¿Qué relación existía con los endemismos vegetales del paisaje, se comercializaban? ¿Cuáles son los cultivos actuales? ¿Se siguen recogiendo plantas? ¿Qué usos se les da y cómo se las llama? ¿Había espacios comunales o caminos vecinales en Serrejón?

(izqda.) Aligustre, olivo y aguacate.
(Drcha.) Encina y oliva verde.
© Inula, 2019

En lo que defino como “un ejercicio de memoria paisajística”, por lo tanto natural, social y cultural, Memorias de la dehesa propone un trabajo a partir de endemismos vegetales que consolidan el territorio con una doble intención: recuperar la memoria de usos del territorio y transformarlos, reubicarlos y hacerlos presentes en el pueblo. Por una parte se realizará un archivo de estampas de plantas de la zona que intentará recoger el máximo de datos referentes a usos y, por otro, un objeto simbólico teñido con ellas. Para satisfacer esta segunda necesidad – y superar así el campo de la investigación – se fabricará alguna pieza a partir de tela tipo, mobiliario urbano de uso público, como podría ser un toldo para alguna plaza, o un mantel para una comida comunal de final de residencia con la que compartir toda la experiencia (el toldo/mantel serían los objetos simbólicos).


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