I

Andaba el agua turbia, revuelta como el barro.
Y tú irrumpiste sereno a zurcir lo roto,
a escarbar la tierra, a enraizarte en la palma de la mano.

Nuestra historia discurre en retroceso,
aun con la simiente marchita,
el fruto ya maduro nos pone dulce la saliva.

Así, menuda, hecha un gurruño
me arrebujo en los pliegues de la carne,
que me huele tierna, a pan bendito.
Un bocado crujiente de hojaldre,
un cachino miollo por nido.

Cargando costales de pura belleza,
la pargana de trigo recorre la sierra.

…………..– ¿Qué está grabado en la piedra?, ¿qué van largando los grillos?
Miravé, lo mismo que teje el morgaño:
Que como sombra de alcornoque centenario,
esta dicha que nos cubre va medrando con los años.

Palmo a palmo desando el camino,
buscando raíces, el brote, la causa
de un golpe de suerte, de un pacto divino,
Cualquier excusa que valga para que te quedes conmigo.

Noelia C. Bueno