IV

Voy a taparme con mantas el cuerpo, que los nervios se me escarchan.
No sé si por el miedo a contar o a lo que escucho de lo que cuento.

Voy a escarbarme en la sesera, a largarte por la boca.
A ver si te me echas a volar y nos libramos la una de la otra.

Si me arranco no hallo freno, si empiezo a relatar abro puertas y ventanas.
Y el olor húmedo apesta a las visitas desde la entrada.

Voy a echarme por encima la casaca, que la pellica se me agrieta.
Y con esta temblina,
este desencaje en el rostro,
con este vaho espeso que me empeña,
la mala letra que me sale, la leche ácida que estoy criando me delata.

Voy a tentar en la noche un descuido,
cualquier fisura por donde asomar el hocico.
Y al cabo, me subiré a la uralita,
haciendo equilibrios me escaparé por la hilera de casas.
Y cuando pise de nuevo el pasto,
voy a extirparme tu imagen como un quiste.
Y aunque el llanto nuestro me suba por las corvas,
voy a aprender a hacer mutis.
……..– Que lo que sepa esta mano, que no lo sepa la otra.

Y cuando me cure de esta chifladura, el luto se me va a clarear.
Y la pena que me inculcaste,
este plomo en el vientre,
estos años a oscuras,
este rencor que me nubla las mientes,
algún día, yo te juro y te perjuro,
algún día, más pronto que tarde, me lo sabré perdonar.

Noelia C. Bueno