Riaño · La Quebrada

Nº 19

Cuando la carretera comienza a subir, las montañas empiezan a despuntar y el sol aparece entre los picos, el río Esla, atrapado por los grandes muros construidos en la historia reciente en los años 1986 y 1987, nos cuenta los saberes anegados por el agua.

La construcción del embalse, que lleva el nombre de Riaño, uno de los pueblos que anegó, provocó la unión de muchos municipios en contra de los grandes intereses de las compañías hidráulicas. Movilizaciones populares se sucedieron, enfrentamientos con las fuerzas del orden, todo para evitar el desalojo de cada uno de los vecinos, de cada una de las historias de vida que en ese lugar existían y su posterior demolición. Llegó tan lejos que los militares ocuparon los pueblos durante varios meses, desalojando por la fuerza a los vecinos que rechazaban abandonar su vida.

Tan perversa era la intención del gobierno que demolió muchos de los edificios del “Viejo Riaño” a excepción de los edificios monumentales, que fueron trasladados al lugar donde se encuentra el “Nuevo Riaño”, el nuevo emplazamiento de una localidad cuya historia fue sepultada por los pantanos el 31 de diciembre de 1987.