V

Declaro mi cuerpo ingobernable, independiente, proscrito.
Renuncio al derecho a ponerme, adecuarme, censurarme para el deleite ajeno.
Renuncio a las obscenas alusiones y decrépitas adulaciones a mis miembros.
Voy a dejarme crecer una barba colosal,
tan negra y tupida que me protegerá del frío ajeno.
Quiero ser la bruja, la loba, la anciana que sabe,
la vieja que ha de abrirse camino en mi cuerpo.
Voy a convertirme en piedra para evitar ser sexualizada, invadida o violentada.
Declaro mi cuerpo rebelión, libertad, movimiento.
Voy a buscarme entre tanto ruido de fuera para reconocerme en lo que aúlla dentro.

Noelia C. Bueno