Los paisajes que habitamos continuamente son fáciles de leer, sabemos interpretarlos porque conocemos su historia. Pero la primera vez que te enfrentas a un paisaje nuevo, a una nueva forma de habitar un territorio, todo te es desconocido. La primera vez que miré un paisaje minero fue esta, y estas fotografías pretenden recoger parte del desconocimiento y de la mirada infantil que se genera al tratar de entender pero solo llegar a rozar la superficie del lugar. Barruelo de Santullán, mi primer contacto con la minería del pasado.
Cámara: Olympus OM-10
Película: Kodak Portra 400
(Varias localizaciones)














